Tu vestido de azúl.


Te veías hoy, tan bonita de azúl, que no pude evitar pensarte como mi cielo, ese mágico y bonito lugar, donde verme quiero. Dentro de ese trajecito de azúl sin mangas, lucías tan perfecta el alma de mí alma. Tan cerca y tan lejos, más que verte ahí, sin poder tocarte y mirarte a ti y sin que tu puedas mirarme, tan solo presintiendo que tu pensabas en mi, cuando tu teléfono de sobre la mesa tu tocaste. El destino ya trazó una ruta para ti y para mí, tan solo falta, que los dos hagamos nuestra parte, para que pueda darse lo que soñamos, lo que falte. Por Derwell J Fallu

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