El que no tiene dinga tiene mandinga.

Es preocupante ver, como algunas personas religiosas se las pasan en las redes sociales criticando, juzgando y condenado a otros grupos cristianos, solo porque ellos difieren en su forma de interpretar y de creer algunos puntos doctrinales. Esta clase de personas me recuerdan a los escribas y fariseos, grupos religiosos en los tiempos de Jesús y opositores a la fe cristiana y de la doctrina del mismo Jesús. Yo conocí a un alcalde que tenía su esposa y dos hijas adolescentes. De repente! La madre y sus dos hijas, tuvieron una experiencia personal con Jesús se convirtieron al Evangelio. Cuando el alcalde, su esposo, se enteró de la decisión de su mujer y sus dos hijas, de ir a la iglesia evangélica para adorar y servir al Señor, montó un persecución endemoniada contra su mujer y su dos hijas e intentaba obligarlas a que abandonan su fe. El alcalde se me acercó y me presentó su queja y descontento de que su mujer e hijas habían abrazados la fe en Jesús mediante la iglesia evangélica. Me insistió mucho en las faltas de ellas e intentaba convencerme de que sus hijas y su mujer, no eran digna de la iglesia, por lo que él quería que ellas abandonaran su fe. Le pregunté al señor alcalde; usted le sirve a Dios? No. Contestó el alcalde, eso es algo muy serio y el día que yo lo haga, será de verdad. Entonces le dije, púes si usted ni siquiera ha empezado a servir a Dios y reconoce su pecado, no debería ser usted la persona indicada para criticar a su esposa e hijas y ser piedra de tropiezo para que ellas no le sirvan al Señor, porque es mejor que se ate una piedra al cuello y se arroje al mar, porque Dios está pendiente de aquellos que le sirven y que El llama pequeños porque les sirven. El alcalde se fue molesto conmigo y me contaron sus mujeres, que él estaba profiriendo maldicion contra mí por las cosas que yo le había dicho unos minutos antes. Así que, hablando malo, salió al patio de la casa, y sin saber cómo, se calló de sobre sus propios pies, se fracturó un abrazo y se ocasionó hematomas en la cabeza y el rostro. Fue llevado al hospital y a su regreso, con un brazo enyesado, me buscó y me pidió perdón y me solicitó orar a Dios para que el Señor le perdonara porque el entendía, que la única explicación de su accidente, era que Dios estaba molesto con él por lo que había hecho con su esposa y con sus hijas. El que no tiene dinga, tiene mandinga. El único que tiene facultad para juzgar y condenar, es Jesús. Deje de criticar, juzgar y condenar a su prójimo y ponganse a vivir y proclamar el Evangelio, las buenas nuevas de salvación, que es a lo que sí nos ha mandado Dios. Por Derwell J Fallu

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