Sentirte lejos.

Mirarte así tan lejos y desearte en la distancia, sobre un tiempo que tiene sobre sus alas eternidad, siendo tan impredecible y tan corta la vida, se me encoge de ansías el corazón y de suspirar se congela el alma mía. Oh! Mujer bendita y divina, hasta el corazón de Dios llegó el frío de mi angustiosa soledad y fue por amarme que dijo, no es buena para ti hijo mío, tanta soledad! En tu ruta por el tiempo los días, yo debo hacer para ti, de una hermosa mujer, tu dulce compañía. Por Derwell J Fallu

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