Explicado en arroz y habichuelas.

En arroz y habichuelas:Los seres humanos tenemos diferentes tipos de leyes que regulan nuestro estado de convivencia.
Por ejemplo: unas tratan sobre las familias; como lo son la prohibición de la relación íntima incestuosa, los hijos no pueden casarse o tener relación íntima sexual con los padres, y viceversa, los padres con los hijos, o con algún tipo de familiar cercano. Esto es penado por la ley.
El maltrato, es otra forma de ley aplicable a la familia, entre muchas otras. El lenguaje común usado para referirse a las leyes humanas, violar, cometer delito.
Dios también tiene sus leyes para regir el universo y para controlar, no solamente toda actividad humana, sino también, para tomar control del estado de convivencia de todos los hombres. El lenguaje común para referirse a las leyes de Dios, es transgredir, quebrantar; pecar. Este último término, parece contener una mayor fuerza de implicación o de culpabilidad.
Respecto de pecar, hay cuatro formas interesantes, que deben ser observadas con especial cuidado:
1- El que peca inocentemente, en inocencia será condenado.
2- Faltarle el conocimiento, es un motivo para perecer, o ser eliminado.
3- Al que sabe hacer lo bueno, lo que es correcto, y no lo haces, le es pecado.
Y, 4- La paga, o condena por el pecado, es la muerte. Pero aquí no se refiere al exhalar del espíritu, al último aliento, a fallecer literalmente, no! Se refiere a la separación definitiva del individuo con Dios, a perder su oportunidad de una reconciliación salvadora del ser humano con Dios. 
Si bien es cierto, que la muerte física determina nuestro futuro eterno, no tiene nada que ver con la condena, con el ser condenado, porque lo que sí, que puede determinar si somos condenados o no, es lo bueno o lo malo, según Dios, que hayamos hecho mientras estábamos en el cuerpo, mientras estábamos aún vivos.
Todo esto tiene una estrecha relación con todo lo que venimos mencionando aquí. Y, también, esto convierte en inservible la teoría del “Limbo”, un imaginativo lugar termino medio después de la muerte, y, que, solamente existe en las mentes de personas, que pretenden crear una segunda oportunidad humana de ganar el cielo, no existe tal cosa, como un limbo, y nunca esto es mencionado ni una sola vez en la palabra de Dios. Hacemos las cosas bien aquí y pasamos el examen, o lo hacemos mal y nos colgamos.
Explicado en arroz y habichuelas, porque todo lo que es necesario para la reconciliación del hombre con Dios y nuestra definitiva salvación o condenación, está contenido en la información que nos ofrece su divina palabra, y no en la mera imaginación de nuestra mente o en una suspicaz suposición. Por Derwell J Fallu

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